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Puntualidad y respeto

Misión puntualidad

Como todo enero, arrancamos con los propósitos de año nuevo, y es momento de hacer pequeños o grandes cambios en nuestra vida buscando ser mejores y más felices.  

Más allá de los propósitos eternos que giran en torno a rutinas de ejercicio y dietas, y que lamentablemente con frecuencia en el caso del ejercicio, quienes no tenemos el hábito, no completamos el primer mes en el gimnasio, o la primera semana de rutina independiente; mientras que, como todos sabemos, no hay dieta que sobreviva al carnaval con todos los manjares que le acompañan, lo que mata ese propósito mientras descaradamente estamos pensando en la deliciosa fanesca que llegará a continuación. 

Tenemos también propósitos etéreos que por su naturaleza y sobre todo por la nuestra, son más inalcanzables, o por lo menos intermitentes en su aplicación; ya que no sentir envidia, ser tolerante, ser paciente, no criticar, no tener malos pensamientos, etc., son cosas que tarde o temprano se quedan en propósitos y buenas intenciones.

Por lo tanto, es momento de tener un propósito alcanzable, que además nos beneficie a todos, tanto en nuestra vida personal, como en la profesional, y que de paso nos haga más productivos.  Este propósito es que finalmente este año seamos PUNTUALES, sí, acabemos de una vez con el mito de la famosa “hora ecuatoriana”, esa excusa que se ha utilizado durante muchos años para justificar nuestra falta de organización y el poco respeto al tiempo de los demás.

Es probable que todos conozcamos a gente que dice “estoy en camino”, cuando recién entra a la ducha antes de salir, gente que siempre llega tarde a todas partes, gente a la que siempre hay que esperar.  Resulta que en entornos sociales llega un punto en el que a esas personas ya no se les espera, es decir, empieza la fiesta, la cena o el paseo sin ellos.   Pero lo grave es que en entornos laborales esa falta de respeto puede ser motivo para que no nos contraten, se caiga una venta, recibamos una mala referencia o perdamos la confianza de quienes interactúan con nosotros.

La base para ser puntuales está en la organización, si planificamos nuestras actividades será más fácil llegar a tiempo.  Expertos en el tema recomiendan llevar una agenda, hacer un listado o utilizar una de las tantas aplicaciones disponibles que nos permiten organizar nuestras actividades, así, sin darnos cuentas somos más eficientes, alcanzamos a hacer más cosas y además mejora nuestra calidad de vida al ser más productivos y tener menos estrés.

Hagamos la prueba, organicemos nuestra agenda, calculemos con holgura el tiempo que nos toma en ir de un lugar a otro en función del tráfico y distancia del momento, siempre pueden surgir imprevistos, pero que esos imprevistos sean la excepción, no la regla.  Normalicemos la puntualidad, respetemos el tiempo de los demás y veamos como nuestra productividad y calidad de vida aumentan.

Cecilia Ugalde Sánchez

Lee sobre las consecuencias de la impuntualidad empresarial aquí https://www.muchomejorecuador.org.ec/la-puntualidad-en-el-mundo-empresarial/

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